Otros estudios acerca del tema
“Hace unos meses, las autoridades de Zambia, uno de los países más pobres de África, donde la hambruna amenaza a unos 3 millones de personas, rechazaron la entrega gratuita de 15.000 toneladas de maíz estadounidense alegando que era un producto genéticamente modificado. Esta decisión resulta todavía más sorprendente si se tiene en cuenta que la población estadounidense consume ese maíz sin la menor aprehensión aparente. El presidente de Zambia, Levy Mwanawasa, llegó a afirmar que «el maíz de diseño era un veneno».
Pese a la magnitud de las preocupaciones despertadas por los alimentos transgénicos, éstos alcanzan por ahora un número reducido. Son la achicoria, la calabaza, la colza (para la extracción de aceite), el maíz, la patata y la soja. La extensión de los cultivos de OGM aumenta rápidamente, en particular en Argentina, China, Indonesia y Sudáfrica. Debido a su peculiar régimen económico-político, China intensifica más que ningún otro país del mundo el cultivo de plantas transgénicas, especialmente del llamado algodón Bt resistente a los insectos. Ello ha permitido a los agricultores chinos disminuir en un 80% el uso de plaguicidas y, lo que es tal vez más importante, reducir en un 25% las intoxicaciones por plaguicidas en los propios campesinos.”
(Valtueña, José Antonio, 2021)

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